No renglón
Escribir en un cuaderno sin renglones se parece a caminar por donde antes nadie ha pisado, nada te contiene ni fuerza a seguir una dirección obligatoria.
Se parece a la libertad.
Se corre el riesgo también de desviarse, hacia arriba ò hacia abajo. Irse de costado ò por las ramas.
Obviamente existe el riesgo también de distraerse y peligrosamente olvidar el destino o lugar de arribo de aquella idea que nos motivó a escribir y lanzarnos urgente hacia el cuaderno sin renglones de hojas muy lisas y blancas.
Lo interesante de no renglón es que vas fundando espacios con letras, palabras, oraciones. Se parece a la realidad.
Me gusta.
Divertido porque a medida que dibujas con tinta nueva se crean renglones.
Tan incorporado tenemos el escribir en línea recta, de izquierda a derecha que hasta olvidamos que podríamos utilizar esta hoja en cualquier orientación. Y construir las oraciones de arriba hacia abajo o sin espacios entre las palabras.
Porque será que nos censuramos frente a la sola idea de cambiar una regla.
¿Otra orientación? Por ejemplo la tapa arriba ò abajo, porque no también imaginar que esta hoja es un rombo. No, un rombo no, porque seria incomodo transportarla, me parece. Porque el viento de la calle y caminando apurado haría que se vuele muy fácil y me molesta cuando algo en mi mano se mueve para todos lados y se arrugue.
Igual te digo… me gusta mucho mi cuaderno de hoja libre.
Me gusta.

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